15 jul. 2017

11/07/2017 Cárcel Modelo II: El lugar del Garrote vil

En medio de lo que acabó siendo la paquetería de la prisión, un simple foco iluminando un hueco en el suelo, puede llegar a ser una imagen terrorífica. Y el dolor y el sufrimiento lo impregnan todo. También la impunidad. Y uno se pregunta qué debían sentir los verdugos y los testigos de la ejecución. Y me asombro que fueran capaces de sobrellevar ese peso enorme.







 
"El garrote vil

El garrote vil o garrote es una máquina utilizada para aplicar la pena capital originaria de España. Estuvo vigente en este país legalmente desde 1820 hasta la abolición de la pena de muerte en la Constitución de 1978. El garrote de forma evolucionada, consistía en un collar de hierro que, por medio de un tornillo,con una bola al final retrocedía produciendo la muerte al reo por la dislocación de la apófisis de la vértebra axis sobre el atlas en la columna cervical, es decir se le rompe el cuello a la víctima…


El garrote vil
Si la lesión producida aplasta el bulbo o rompe la cervical con corte medular, se produce un coma cerebral y la muerte es instantánea. Pero esto depende en gran medida de la fuerza física del verdugo y la resistencia del cuello del condenado, y la experiencia demostró que raramente sucedía así; la muerte solía sobrevenir por estrangulamiento, resultante de una serie de lesiones laríngeas e hioideas. Múltiples casos se daban en los que se alargaba la agonía del condenado. A título de ejemplo el informe médico de la ejecución del famoso Jarabo en 1958, observaba que la muerte no se había producido de forma instantánea, sino con “excesiva lentitud”, el fallecimiento se produjo a los quince minutos, después de una verdadera tortura. Jarabo tenía un cuello poderoso y su verdugo, Antonio López Sierra era bastante débil físicamente. Se han producido casos aún peores en los que el reo ha muerto después de hasta media hora de espantosa agonía entre aullidos y contorsiones.




En el caso de este método de ejecución, el adjetivo “vil” deriva del sistema de leyes estamentales en el medioevo. Por una cuestión simbólica la decapitación con espada se consideraba pena reservada a los integrantes de la nobleza, en cambio, para los villanos (habitantes de las villas o integrantes de la “plebe”), se mantenía la ejecución “vulgar” mediante la aplicación de “garrote” o compresión del cuello de la víctima. La variante denominada catalana incluía un punzón de hierro que penetraba por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado. 

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El garrote, con sus refinamientos, fue instituido porque el ahorcamiento se consideraba excesivamente cruel, ya que el lapso de tiempo hasta la muerte era mucho más largo. En el momento en que se instauró el garrote, principios del siglo XIX, este argumento se mostró válido. Posteriormente los ingleses perfeccionaron la técnica de ahorcamiento mediante caída larga y escotillón que convirtió este procedimiento en el más rápido y limpio.




El uso del garrote se generaliza a lo largo del siglo XVIII, favorecido por la simplicidad de su fabricación, que estaba al alcance de cualquier herrero. Mediante decreto de 24 de abril de 1832, el rey Fernando VII abolió la pena de muerte en horca y dispuso que, a partir de entonces, se ejecutase a todos los condenados a muerte con el garrote. Cada tipo de ejecución llevaba aparejada una escenificación distinta, diferenciándose cada una principalmente por el modo de conducir al condenado hasta el garrote: los condenados a garrote noble iban en caballo ensillado, los de garrote ordinario iban en mula o caballo y los de garrote vil en burro, sentados mirando hacia la grupa, o arrastrados. Es la denominación garrote vil la que ha prevalecido y hoy en día se suele usar este nombre para designar tanto al instrumento como a la pena de muerte que lo utiliza.




La ejecución se anunciaba con unos tambores con el parche flojo, no tirante, que se llamaban “cajas destempladas”, de donde ha quedado la expresión. Los últimos condenados por este sistema en España, el anarquista catalán Salvador Puig Antich, en la Cárcel Modelo de Barcelona, y el delincuente común de origen pretendidamente polaco, en realidad era alemán, Heinz Ches, en la de Tarragona fueron ajusticiados el 2 de marzo de 1974"

 

Uno de los dos collarines de garrote vil que se conservan en los sótanos de la Audiencia Provincial  (Sevilla)- Foto: VANESSA GÓMEZ

Ver: http://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-huellas-sevilla-mas-funesta-201605222300_noticia.html

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